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Blog complemento de mis clases. Escrito especialmente con un sentido educativo. Artículos autoría propia.

domingo, 27 de marzo de 2016

1.1 La vida como drama

Prof. Lilian Arellano Rodríguez
lilian.arellano@upla.cl Of. 333


1.1   LA VIDA COMO DRAMA

“Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”, José Ortega y Gasset en “Meditaciones del Quijote.”

 Vivir es un drama; un drama cotidiano y multidimensional.  ¿Por qué?       
  1.  Porque tomamos conciencia de la vida, de la existencia; de la propia y de la de los demás; porque tomamos conciencia de las circunstancias, de las “situaciones vitales” y porque buscamos el significado, damos sentido y valoramos cada realidad y cada acción de las mismas (incluido en ello nuestro propio ser, hacer, saber y valorar. Porque mientras el animal vive esclavo del medio que le rodea -está expectante o duerme- la persona posee la capacidad de ensimismarse, de atender a su propia intimidad; desde la cual se proyecta. 
  2. Porque podemos perder la capacidad de ensimismamiento  y hacernos esclavos de las circunstancias, de las cosas, con la consecuente deshumanización y despersonalización. Cada persona vive construye mundos que conviven con otros; dando lugar a un dinamismo dramático… Pero ¿decidimos bien? ¿Decidimos desde nuestra identidad, autenticidad, o nos perdemos entre las cosas, los demás, la multitud, la tecnología, el ruido, las sensaciones?
  3. Porque la vida humana es historicidad y ello también es drama.   Juego de pasado en el presente   proyectándose…Pasado que se vuelve condicionante y que debemos superar. Futuro que es posible; con todo lo que ello implica: puede realizarse, puede no realizarse… Tenemos que construir nuestra biografía y hacerlo bien; pues la vida también es esperanza: es lo que puede ser…
  4. Porque tenemos que descubrirnos para realizarnos.  Descubrirse y realizarse:  Nos crearon, somos “alguien”, un ser único, irrepetible, irreemplazable, intransferible… ¿Estamos siendo el que somos? ¿Estamos conscientes de quienes somos, de nuestras decisiones y de sus consecuencias para nuestro ser mismo y el de los demás? ¿Cómo me interpreto y valoro a mí mismo, qué pienso de mí? ¿Cómo me valoro y valoro mi circunstancia; cómo interpreto el mundo que creo y el que me rodea y decido integrar como parte de mi mundo? ¿Cómo me piensan y valoran los demás? Somos una tarea haciéndose, construyendo las propias herramientas para construirnos: creencias, ideas, valoraciones, afectos…que deben vencer nuestros obstáculos internos y externos.
  5. Porque somos protagonistas, guionistas, escenógrafos, camarógrafos y, en fin, directores en un escenario y película que no creamos... Cada uno tiene el papel protagónico en su existencia; pero somos un protagonista que se encuentra en un escenario no construido por él; el cual debe ir construyendo de acuerdo con el libreto que quiera y pueda escribir; si vence las circunstancias.
  6. Porque subsistir y también dejar de existir es un drama distinto a existir sin ser quien realmente se es. El drama de subsistir y hacerlo bien; el riesgo de no existir, el sentido de la existencia y la trascendencia o inmanencia de la misma; también forman parte del drama de la vida.
      Ahora bien, precisamente porque la vida es drama, urge la comedia.  Pienso que por ello el ser humano es un ser que ríe, que tiene sentido del humor, que condimenta el drama con la comedia.


LA TRAGEDIA, EL DRAMA Y LA COMEDIA, COMO GÉNEROS LITERARIOS

La Tragedia: Nace en Grecia, destacando Esquilo   (525 a.C.- 456 a.C.), Sófocles (495 a.C. – 406 a.C.) y Eurípides (480 a.C. – 406 a.C.)
La tragedia se caracteriza por el tratamiento de situaciones límites de la vida; donde entran en juego la vida y la muerte, la fatalidad, el destino, la voluntad divina, la valentía, el orgullo, el castigo…
Los protagonistas de la tragedia, mueven a la admiración y compasión; pues se trata de personajes que encarnan grandes virtudes: el héroe…

La Comedia: La comedia, originada en Grecia,  se universaliza, llegando hasta nuestros días.  La comedia aparece  en la forma de sátira, ridiculizando a diferentes personajes: jueces, filósofos, gobernantes que eran fácilmente identificables con personas reales.  Como consecuencia de los conflictos que lo anterior trajo, se prohibió, surgiendo entonces una comedia  donde el centro fue un personaje de fantasía que satirizaba los defectos o vicios propios del ser humano.

Así, la comedia se caracteriza porque:
- Los personajes encarnan algún vicio que es expresado bajo situaciones divertidas,  exageradas, caricaturizadas…  Así,  destaca “el avaro”, “el flojo”, “el celoso”, “el tímido”, “el bohemio”, “el mentiroso”, “el estafador”… etc. 
- Lo propio de la comedia es llevarnos  a la risa pero no por el chiste, esto es, no sólo por la diversión; sino para instarnos a la reflexión sobre un conflicto serio y propio de la vida real.  Por ello,  la comedia  puede  centrarse en un personaje, en una ideología  o creencia, en un tipo de conflicto (político, bélico, religioso, de género u otro); moda, hábito, virtud o vicio…


DRAMA O TRAGICOMEDIA: Juego entre tragedia y comedia; personajes y situaciones donde ambas situaciones se mezclan; donde los seres se muestran tal como son: con virtudes y vicios, con fortalezas y debilidades.  Un hombre que lucha contra su destino; con desenlaces felices o infelices.





1.2 El drama del origen y destino de la vida

      ¿Quiénes somos? ¿Somos un organismo más? ¿Nuestra existencia coincide con la existencia de nuestra vida, esto es, con la existencia de nuestro organismo o existimos antes de la vida y después de la vida, esto es, trascendemos la muerte? ¿Quiénes somos? ¿De qué forma incide en nuestra existencia actual la respuesta que demos a estas interrogantes? ¿Cuánta importancia da la educación a estos temas? ¿Acaso no es importante preguntarse por el valor de la vida, de nuestra existencia, de nuestro origen y destino? ¿Creemos o no –y auténticamente- en una existencia después de ésta? 

      Pongo a la reflexión de ustedes, una serie de pensamientos que extraeré de distintas visiones sobre el antes o después de la vida. Se tratará de ideas que creo son interesantes para nuestra reflexión y formación como educadores y como seres humanos sin más. Son reflexiones auténticas –convicciones- de personas que han meditado largamente sobre el tema… Sin embargo, no son presentadas para aceptarlas como verdad absoluta sino para la reflexión y porque, en algún momentos de nuestras vidas, podrían ayudarnos o servirnos para ayudar a otros… Estas reflexiones, nos ayudarán también para entender mejor algunas miradas del cine sobre la vida y la muerte. 

 A. La Mirada Nihilista De La Vida. 

 Para quienes sólo somos un ser orgánico, cuyo funcionamiento y actos definen los alcances y límites de nuestra existencia, nuestra existencia se inicia en el útero y cesa en el sepulcro. Una visión de esta índole se agotará, por lo tanto, en las funciones y sobrevivencia de la especie y del individuo dentro de ella. La muerte, desde esta perspectiva, implicará no un tránsito a otra vida sino el aniquilamiento del ser: su fin, su cesación. De acuerdo con ello, nuestra existencia será sinónimo de vida – esto es de funcionamiento orgánico- donde la calidad, propósito y bienestar de la existencia, dependerá del estado vital y, por ende, de la satisfacción de las necesidades vitales: comodidad, placer, funcionamiento óptimo y perdurabilidad de las mismas. 

 En esta concepción, la muerte como fin de la existencia, se convertirá en el absurdo de la vida; el envejecimiento del cuerpo será algo que si no se puede superar, sí habrá que tratar de ocultar o disimular a toda costa: “Nuestra sociedad de consumo rinde pagano culto al cuerpo, a la vida material. El consumismo nos deslumbra. Los bienes materiales son principio y fin de nuestras vidas”. (Dr. Andrés Barros Pérez–Cotapos. “Más allá de la vida. Una visión cercana a la ciencia”. Ed. Alba S.A., 2001, p. 6)

 Antes y después de la vida: nada. Es la mirada nihilista de la vida; donde todo comienza y termina en ella; donde su único triunfo es la conservación de la especie. Nihilismo, palabra de la raíz latina nihil, que significa nada, aquello que no existe. De ahí procede el verbo "aniquilar" que significa destruir completamente. “Macbeth de Shakespeare, resume elocuentemente la perspectiva existencial del nihilismo, desdeñando la vida:
 ¡Apágate, apágate, corta vela! La vida no es sino una sombra pasajera, un mal actor que se pavonea y que teme su hora sobre el escenario. Y luego no se escucha más, es un cuento contado por un idiota, lleno de sonidos y furia, sin ningún significado. 

Las predicciones de los filósofos sobre el impacto del nihilismo en la sociedad son desalentadoras”. (Cf. http://www.allaboutphilosophy.org/spanish/nihilismo.htm) Lo más paradójico del nihilismo es que la exaltación de la vida es, precisamente, la que le quita sentido al reducirla a un vivir por y para la vida: Es una vida sin misión, sin vocación, sin trascendencia…

  
Para entender la visión nihilista de la vida y el vacío existencial
 http://www.youtube.com/watch?v=7BoGNoNFbX0

  
Woody Allen, "La vida y nada más" [Película Documental]
 http://www.youtube.com/watch?v=Mb9-l_j6YrU


¿Cuál Sería La Mejor Atención Del Moribundo Según La Mirada Nihilista? 

Tal vez: la mejor clínica, amplia, con jardines y excelentes estacionamientos, con los máximos adelantos tecnológicos y médicos, con fármacos para evitar el dolor y toda suerte de conexión a máquinas que permitan reemplazar o cooperar con sus órganos desvitalizados… El Dr. Barros Pérez-Cotapo se pregunta “Los momentos finales de estos seres ¿serán realmente ideales? ¿Estarán conformes o felices al sentir que su única compañía, lo constituyen marcapasos, balones de oxígeno, botellas de suero, máquinas respiradoras, bombeado por mangueras y pinchados al segundo? (…) Ciertamente, no estoy predicando una cruzada de deshumanidad negando apoyo médico al moribundo. Mi pensamiento está muy lejos de esa idea. Sin embargo, estimo más deshumanizado creer que nuestro apoyo a la agonía de un ser querido radique sólo en aquietar nuestra conciencia al brindar sólo apoyo técnico material. La mirada errática de estos moribundos de excelencia clínica se aviva, se impregnan de ternura y amor al sentir una mano fraterna sobre sus frentes, la presión de otra mano amiga sobre un brazo, un poco de música, un beso, comprensión, un acto de amor.” (Ob. Cit. P. 6)


 B.  Miradas Trascendentes De La Vida 
Desde la fe


       Desde que se tiene noticia de nuestra existencia, ya en la edad de piedra, el hombre vislumbró que su vida no cesaba con la muerte, sino que existía otro tipo de existencia superior. Los chamanes siberanios, aztecas, incas, celtas, germanos, tribus étnicas de África, indígenas de América, dejaron imágenes de sus creencias en una vida ultraterrenal siempre superior a ésta.


Fe - Esperanza - Caridad 
Son las virtudes teologales de quienes creen en un
 Ser Creador, Bondadoso, Sabio. 
Las diversas religiones le llamarán y entenderán de diversas formas...


 b.1. Los Egipcios. 

Piramides y momias expresan las ansias de eternidad de los egipcios. Sus cámaras mortuorias eran provistas de alimentos, vestuario, joyas, adornos. Los Textos de las Pirámides y Textos de los Sarcófagos explican los peligros que acechan al difunto en el viaje que inicia su alma en forma de Ba (cuerpo de ave y cabeza humana) hasta llegar a la presencia de Osiris. Osiris sería el juez supremo del tribunal de los difuntos. El reino de Osiris contempla dos dominios. Uno, divino; otro siniestro, carente de pan, agua y luz; con seres malvados… Sólo quien se haya iniciado en el camino de los misterios, podrá traspasar con éxito las 21 puertas, 7 vestíbulos y 15 moradas del inframundo y sentarse a la mesa con Osiris. Es un viaje de superación de la muerte, que para ser llevado con éxito requiere iniciarse, de preparase en esta vida. El Libro de las Puertas, El Libro de las cavernas y el Libro del Amduat (Libro de lo que hay en el otro mundo) forman el corpus de enseñanzas para prepararse en esta vida para lograr el reino eterno o condenarse eternamente en el mundo de los muertos o inframundo. Antes de acceder a la eternidad deberá pasar una última prueba: El juicio de los muertos ante 42 jueces; llevado a cabo en “La sala de las Dos Verdades”, bajo la presencia de Osiris, quien la preside. Haber llevado una vida correcta es requisito para permanecer en el más allá y conocer a Osiris como el Señor de la Casa. Se le harán preguntas sobre actos cometidos, siendo su corazón colocado en un lado de la balanza de almas; mientras en el otro hay una pluma de Maat, la Diosa de la Verdad y de la Justicia. Si su corazón es más liviano pasa a reino de Osiris por la eternidad, como un miembro celestial; o muere para siempre, engullido por Ammit, el demonio devorador de Almas.



b.2 Los griegos y romanos.

     En la antigüedad hubo distintos cultos mistéricos; donde se capacitaba para distinguir lo divino de lo humano, lo terrenal de lo ultraterrenal, para perder el miedo a la muerte y al ultramundo o reino del señor de los muertos, reino de las sombras, gobernado por Hades y su esposa Perséfone (mitología Griega) o Plutón y Proserpina (mitología romana).

      Desde aproximadamente 1500 a.c. hasta el siglo IV d.c., se celebraban los llamados Misterios Eleusinos (se celebraban en Eleusis, Grecia) en honor a la diosa Demeter y su hija Perséfone. Los iniciados en estos misterios guardaron tan celosamente los secreto que les eran conferidos, que ningún externo pudo conocer mucho sobre ellos y las visiones que tenían del más allá. Se supone que recibían enseñanzas sobre la esencia de la existencia humana y el sentido de la vida y la muerte que transformaban sus vidas. Píndaro, iniciado en ellas decía: “Bendito es aquel que, habiendo visto estos ritos, toma el camino bajo la tierra. Conoce el final de la vida, así como su divino comienzo.” Cicerón clamaba: “No solo hemos encontrado ahí la razón para vivir más alegremente sino también que podemos morir con mayor esperanza.” Se sabe que los iniciados tenían una serie de procesiones, rituales y que hacían uso de una serie de técnicas para alcanzar el éxtasis que les llevaba a percepciones de lo sobrenatural. La iniciación era requisito para librarse del reino de los muertos; sin diferenciar entre reyes, héroes, generales. Opuesto al inframundo, una especie de paraíso: Los Campos Eliseos, conocidos también como Isla de los Bienaventurados; donde no existe la muerte sino sólo la dicha; donde los mortales se alimentan como los dioses: Se trata de un lugar más allá de la muerte pero no del más allá. Los Campos Elíseos eran el lugar sagrado donde las sombras de los hombres virtuosos y los guerreros heroicos llevaban una existencia dichosa y feliz, en medio de paisajes verdes y floridos. Era la antítesis del Tártaro; asociado a menudo con el Cielo cristiano.Aún así, las personas que residían en los Campos Elíseos tenían la oportunidad de regresar al mundo de los vivos, cosa que no muchos hacían. Un lugar conocido como el Tártaro se encontraba en lo más profundo del Hades: del Tártaro no había retorno. Allí Zeus arrojó a los Titanes, a Tántalo, a Sísifo y a todos los pecadores.

Los muertos entraban al inframundo cruzando el río Aqueronte, en una barca conducida por Caronte, quien les cobraba un óbolo. Por ello los griegos colocaban bajo la lengua del difunto o encima de sus párpados una moneda. La otra orilla era vigilada por Cerbero, el perro guardián de tres cabezas, quien cuidaba la puerta de entrada al Hades para que no entrara ningún vivo sino sólo los espíritus de los muertos y, a su vez, nadie saliera.  (Imágenes:  Caronte, ilustración de Gustave Doré y Cerbero, acuarela de William Blake.)

b.3 Los celtas. Los celtas proceden del sur de Rusia, en torno al Mar Caspio. Para ellos, vida y muerte son indisolubles: la vida terrenal y el más allá son un mismo mundo; al mismo tiempo visible e invisible. El alma es inmortal; no tiene ni principio ni fin. Los druidas eran los sabios o sacerdotes celtas. Conocedores de las hierbas, daban a ellas poderes mágicos. El más allá era un lugar paradisíaco, de bienaventuranza…Son famosos los descubrimientos arqueológicos de extensos círculos de piedra, como el caso de  Stonehenge que según uno de los arqueólogos más dedicado a estos descubrimientos -Parker Pearson-  considera que fue construida para los ancestros; un monumento pétreo para albergar los espíritus de los muertos. Las nuevas excavaciones revelan que Stonehenge estaba comunicada por extensas avenidas de procesiones con otro gran círculo hecho de madera - que representaba el mundo de los vivos. Durante el día más corto y el más largo del año ambos monumentos se alineaban con la salida y la puesta del sol.


b.4. Los pueblos indígenas 

      Todos los pueblos indígenas desarrollaron una creencia en el alma, la que se separaría del cuerpo seguir existiendo más allá de la muerte física.

      Los aztecas diferenciaban tres reinos de los muertos: El Mictlan, donde iban los enfermos y hallaban la muerte y quedaban destruidos para siempre. El Tlalocan, lugar paradisíaco, donde iban las víctimas de las catástrofes naturales. La Casa del Sol, donde iban los guerreros y las mujeres que fallecían en el parto. Los muertos podían adquirir diversas formas: humanas, de aves, nubes o viento.

     Los indios delaware creían que quienes se hubiesen conducidos por caminos correctos durante la vida, irían tras la muerte a un lugar paradisíaco y eterno: El país de la vida. En el centro del País de la Vida, estaría la morada del gran espíritu bueno. Todo allí es belleza, grandes prados donde pastorean los animales más preciados. Allí se encontrarán padres e hijos. Una nítida luz ilumina al creador. Allí los enfermos sanan y no hay distingos sociales. Los incas construyeron templos monumentales, ocupados por sacerdotes y mujeres elegidas; realizaban complejas ceremonias. Creían en el poder mágico de algunos objetos, adoraban la naturaleza y el Sol. Los sacerdotes practicaban la adivinación y se hacían sacrificios en cada ocasión importante; llegando al ofrecimiento de sacrificios humanos.

      Los ewe (habitantes de la selva del oeste de África) creían en la preexistencia del alma.  El nacimiento es la encarnación de esa alma en la que distinguen dos partes: la principal o alma de vida, procedente de la patria del alma y otra más pequeña, llamada alma de los muertos.

     Los mapuches representaban el mundo con una forma de naranja; de la cual sólo accedemos a la mitad. Tres dimensiones conforman la estructura del Universo mapuche:
Wenu Mapu: En el extremo superior está la Wenu Mapu, la tierra de arriba, espacio sagrado e invisible donde habitan la familia divina, los espíritus del bien y los antepasados mapuches. 
Nag Mapu: Se denomina así a la tierra central, también conocida como "la tierra que andamos", aquel espacio visible que es habitado por los hombres y la naturaleza.
Miñche Mapu: la tierra de abajo, donde se encuentra la fuerza del mal o espíritus malignos.

     Los mapuches no construyeron templos pues sus rituales los hacían en íntimo contacto con la naturaleza. Ofrecen culto a los espíritus de los antepasados (míticos o reales), y a espíritus y/o elementos de la naturaleza. Para ellos, “antes que todo, existe el Pu-Am, una ánima universal que permea todo lo viviente. De esta ánima universal se desprende la de cada hombre, el Am, que acompaña su cuerpo hasta que muere. Sin embargo, no solo el ser humano tiene su Am, todo ser viviente posee su propia ánima. Solamente los wekufe no poseen ánima” (Wekufe son los espíritus malignos). Para los mapuches, cuando el hombre muere, su Am se convierte en Pillü (espíritu benigno masculino) y se resiste a alejarse de su cuerpo. Pero el estado de su pillü es muy peligroso, pues el wekufe puede adueñarse de esa ánima y esclavizarla o ser usada por los Calcu (especie de brujo). Para salvarse, ella tiene que viajar a la isla de Ngill chenmaiwe que los muertos pueden alcanzar con las ayuda de las Trempulcahue (cuatro ancianas transformadas en ballenas que nadie puede ver); en este lugar se convertirá en Alwe o Pillán. Por esto, en el funeral, los parientes y amigos del difunto tratan de ahuyentar su ánima con gritos y golpes. Bajo la forma de alwe, el ánima podrá regresar cerca de sus queridos sin que los wekufe puedan amenazarla y así ayudar a sus descendientes, sobre todo a sus nietos. En algunos casos, cuando el ser humano ha logrado alcanzar su superación en la isla Ngill chenmaiwe, el pillü puede lograr transformarse en pillán o en wangulén. Finalmente, con el transcurrir del tiempo, cuando ya los descendientes del muerto han perdido la memoria del difunto, su alwe vuelve a reunirse al Pu-Am y así el ciclo alcanza su conclusión.

Ngenechén: Espíritu o deidad que gobierna a los humanos.
Antu o Chau: Llamado también Antu fucha (anciano rey sol).
Antu kuche (anciana reina luna), representación de Küyén, esposa de Antu fucha..
Elche: Espíritu creador del hombre.
Elmapu: Espíritu creador del mapu (Tierra).                              

     El rehue (imagen derecha) simbolizaba la escalera al cielo, y marca el lugar de congregación ritual mapuche, donde se agradece a los pillanes y a la tierra.  Rodean canelos, símbolo de paz.  Los mapuches “Cantaban y bailaban; comían y bebían por días y noches”; eran “espacios sagrados permanentes”.                                                                                                                                                                                    
    Quien se interese por indagar más sobre las religiones y las creencias sobre el más allá, puede hacerlo… Aquí hemos querido asomarnos sólo lo suficiente para hacer notar que la idea que siempre ha primado es: La vida no termina en la muerte sino que existe un más allá de ella; donde el acceso a mundos paradisíacos, mundos de bienaventuranza, de vida eterna requieren de una iniciación, preparación, comportamiento… Las religiones universales -judaismo, cristianismo, islamismo, hinduism, budismo - ven en la vida un estado de tránsito a una existencia superior.  Aquí no entraremos en ellas pues  nos demandaría el semestre y más.  Sí -en el punto siguiente- comprenderemos muchas de sus creencias, en cuanto son también materia de ciencia y el acceso a sus enseñanzas pueden ser un beneficio para nuestro actuar educativo - orientador.

b.5 El Budismo explicado por Jorge Luis Borges


Visión holística de nuestra realidad personal


Holismo; del griego ὅλος: “todo", "entero", "total".  La visión holística de la realidad, del universos, de la vida... implica una posición metodológica y epistemológica que postula : Los sistemas (ya sean físicos, biológicos, psicológicos, médicos, sociales, económicos, mentales, lingüísticos, etc.) y sus propiedades, deben ser analizados como un todo  contextualizado y no a través de las partes que los componen ni aislado.  El todo es lo único real.  el todo es más que una de sus partes y es más que la suma de sus partes.

“El reconocer, al igual que las teorías físicas y astronómicas, que el universo, la totalidad, ocurre continuamente; que «el todo es mayor que la suma de las partes», según el enunciado aristotélico; que la totalidad es producto del conjunto de relaciones, las cuales corresponden a eventos sucedidos, a otros que se suceden y a infinito número que está por sucederse”  

"En holística los límites, más que puntos de llegada o cercas de contenido, son realidades a transcender, puntos a rebasar, comprensiones a desarrollar...” 

“Holística y filosofía se relacionan estrechamente. Una y otra pretenden encontrar el sentido profundo de las cosas, sin pretensión de agotar el conocimiento, ni mucho menos hacerlo propio. Por eso, es bueno tener en cuenta que la holística tiene su fundamentación en la filosofía y su holopraxis está expresada en la experiencia, una experiencia que vive, observa, aprehende, abstrae, simboliza, construye..." (Citas de http://www.telurium.net/PDF/holistica.pdf

Hologogía
Postula la necesidad de originar procesos educativos a partir de comprensiones que contemplen a toda la persona, esto es, en su integridad, en su potencialidad, en su devenir, en sus dimensiones; en su integridad y trascendencia.  Implica en cada persona ver el ser único y a su vez en ella el  ser persona que nos asemeja. Implica ver el acontecimiento, el sentido, la acción y las obras trascendiendo en una biografía personal y transpersonal.  Implica vernos como personas que vivimos trascendiendo; mirarnos sin reduccionismos de ninguna índole.

Como ejemplo de esta visión, nuestro psiquiatra Sergio peña y lillo, en su libro “El Túnel y el bardo” nos relata cómo debió indagar, por responsabilidad psiquiátrica, terapéutica, en los misterios de la existencia humana:


“…Continuaba pensando que una terapéutica meramente conductual de los síntomas neuróticos y psicosomáticos no podía ser suficiente y que debía lograrse una modificación paralela  de las raíces personales, tanto de las visiones erróneas como de las inseguridades  de la propia auto imagen  que originaban los temores y las inhibiciones.  Esa fue la razón que me llevó –después de muchas lecturas que, sin ser psicoanalíticas, aludían al psiquismo profundo-,  a ir incorporando en el método imágenes simbólicas que me permitían comprender mejor el sustrato subconsciente  de los síntomas que trataba.  Así, por ejemplo, sugería la visualización del “Ascenso en la Montaña”  como liberación de “ataduras” biográficas y de las programaciones ajenas  a la verdad personal…” (Obra cit. “El túnel y el bardo” p. 11)…”Y también los sueños más significativos del propio paciente.  Al emplear estas imágenes simbólicas pude observar que algunos pacientes me relataban que habían experimentado  curiosos estados de paz  beatífica, semejantes a los trances místicos y haber obtenido, de manera casi inmediata, cambios enriquecedores de su personalidad en el sentido espiritual, con una capacidad de aceptación, que no tenían, de lo ingrato y desagradable. La mayoría de ellos eran previamente sujetos religiosos y estimaban su experiencia como algo de naturaleza divina.
Fue precisamente cuando trataba de encontrar una explicación de esas extrañas mejorías, cuando tuve la oportunidad de conocer, casi simultáneamente los libros del doctor Raymond Moody y de los doctores J. Whitton y J. Fisher que –desde una visión que me era totalmente desconocida- relataban mejorías aún mayores, pero en un marco místico espiritual semejante al de las que yo había observado.  El primer libro de R. Moody “Vida después de la Vida”  resume y analiza los curiosos relatos de personas que, habiendo sobrevivido  a accidentes de riesgo mortal, decían haber tenido extraños estados místicos y sobre todo, una radical transmutación espiritual  posterior de sus vidas, con un enriquecimiento de los valores éticos que calificaban de algo sobrenatural.  Todos estos casos corresponden a experiencias reales ocurridas durante la vida.
     El libro de los doctores J. Whitton y J. Fisher, Vida entre las Vidas, comunica, en cambio, las experiencias obtenidas bajo trance hipnótico  de los acontecimientos que ocurrirían en el estado del Bardo, que -en teoría de las reencarnaciones-  corresponde al período intermedio entre la muerte y el nuevo nacimiento" (Ibíd. P12).
      Es así como S. Peña y Lillo inicia una sin fín y enriquecedora incursión en los Libros tibetanos sobre la vida y la muerte, los libros de medicina de los investigadores sobre antes y después de la vida... ¿Qué encontraremos nosotros, si también incursionamos en ellos?


Sobre la relación vida y muerte el Dalai Lama dice:

 “Como budista contemplo la muerte como un proceso normal, una realidad que acepto debe ocurrir mientras permanezca en esta existencia terrenal. (…) Desde mi punto de vista la muerte se asemeja más a un cambio de vestimenta cuando está vieja y gastada que a un final definitivo. Sin embargo, la muerte es imprevisible: ignoramos cuándo o cómo ocurrirá. Así pues, resulta sensato tomar ciertas precauciones antes de que se produzca realmente. Es evidente que a la mayoría de nosotros nos gustaría tener una muerte apacible. Sin embargo, también está claro que no podemos esperar morir así si nuestras vidas han estado impregnadas de violencia o si nuestras mentes han estado agitadas predominantemente por emociones como la ira, el apego o el miedo. Por lo tanto, si deseamos morir bien, debemos aprender a vivir bien (…) debemos cultivar la paz tanto en nuestra mente como en nuestra manera de vivir” (Prólogo a “El libro Tibetano de la vida y de la muerte” de Sogyal Rimpoché” Ed. Urano, Barcelona, 2009. Pág.11)


      Para los budistas la experiencia de la muerte reviste suma importancia, se educan para saber cómo enfrentarla pues: “Aunque el lugar y la naturaleza de nuestro renacimiento futuro dependan generalmente de fuerzas kármicas, nuestro estado mental en el momento de la muerte puede influir en la calidad de nuestro siguiente renacimiento. (…) El instante preciso de la muerte es también la ocasión para que se den también las experiencias interiores más profundas y beneficiosas...” (Ibíb. Pág. 12) Por ello para el budista es importante saber cómo ayudar al moribundo. Al respecto el maestro budista, Sogyal Rimpoché, reflexiona: 

"Las personas que se hallan a las puertas de la muerte requieren evidentemente amor y cuidados, pero también necesitan algo todavía más profundo: descubrir un verdadero sentido a la muerte y a la vida." 
      Y nosotros ¿sabremos cómo acompañar a un moribundo en su morir; de tal modo ayudarle en ese tránsito? El capítulo 11 de "El libro tibetano de la vida y de la muerte", se llama "Consejo de corazón sobre la asistencia a los moribundos".  En él, Sogyal Rimpoché, parte contando un caso típico: Una madre de 70 años se encuentra internada en un hospicio, con cáncer terminal. Le quedan muy pocos días de vida. La hija se niega a aceptar la inevitable muerte inevitable e insiste en que con fe y pensando positivo sanará. Esta actitud obliga a la madre a ocultar sus pensamientos, temores, necesidades reales: no tiene con quien hablar de lo que realmente le interesa: no tiene con quién discutir sus por qué me pasa esto, cómo será mi agonía, qué sucederá más allá de la muerte... Apenas la hija se va, la madre llora; está sola, no tiene con quién conversar de lo más importante que está por ocurrirle: morir.



2.1. 2  Principios de ayuda al moribundo


      Pues bien, basada en este Capítulo, pasaré a deducir y presentar los principios que debiéramos tener presente para acompañar y asistir a quienes se encuentran en situación de enfermedad terminal o moribunda: 

1.  Demos paso a una comunicación abierta, sincera… 
2. Creemos una atmósfera de confianza, tranquilidad; sin tensiones; de tal forma el enfermo sienta que puede hablar, preguntar, reír, llorar sin restricciones. No le interrumpas, discutas o restes importancia a lo que te expresa: emociones, pensamientos, creencias, preocupaciones, ansias, deseos, etc. 
3. Aprendamos a escucharle y a aceptarle. Siéntate junto a él-ella, como si tuvieras todo el tiempo y para ti fuese lo más importante. A veces, lo más importante es escucharle, mirarle con cariño, tomarle una mano, abrazarle... 
4. Hagamos uso de nuestro sentido común y del humor: “El humor es algo maravilloso para aligerar la atmósfera 8…) romperla exagerada seriedad y la intensidad de la situación. Así pues, utiliza el humor con tanta habilidad y delicadeza como seas capaz” (Ibíb. p. 228) 
5. Reaccionemos con calma ante inesperadas iras del moribundo: “No pienses que esa cólera se dirige realmente contra ti; si comprendes de qué profundidades de miedo y aflicción surge, evitarás reaccionar a ella de modo que pueda perjudicar la relación entre vosotros” (Ibíb. p. 228) Es común que haya reacciones que son de ira y culpa contra todo, todos, si mismo y nadie: pasará. 
6. “La muerte saca a la luz muchas emociones reprimidas: tristeza, insensibilidad, culpa e incluso envidia al que está sano” (Ibíb. p. 231). Ayúdele a que no reprima ninguno de esos sentimientos… Después de esas oleadas de dolor, frustraciones, rabias, vendrá el sosiego, la calma… “Sólo has de estar allí tan plenamente presente como puedas. Y si experimentas mucho miedo y ansiedad y no saber qué hacer, díselo sinceramente y pídele ayuda a él mismo.” (Ibíb. p. 231). 
7. No digamos al moribundo que no debe estar triste. Recuerda que se está despidiendo de toda una historia de vida, familia, amigos, recuerdos, cosas, mascotas, trabajo, casa, cuerpo, mente… Así como habrán momentos de alegría, risas, reflexión, calma, inquietud, habrán momentos para las lágrimas.
8. No prediquemos recetas espirituales propias; lo que sí demos hacer es ayudarle a que se ponga en contacto consigo mismo, hasta que encuentre su ser y con ello su propia y auténtica fe, esperanza y fuerza espiritual. 
9. No nos propongamos ser salvadores de todas las personas mueren.  Quien muere, muere como es él y no como quieres que sea.  Debes aceptar al moribundo para que sea él quien recorre el camino hacia su verdadero ser. Lo más importante es que le demuestres un amor incondicional, sin presionarle, sin expectativas; sólo así se sabrá aceptado. No es fácil; más aún si hay resentimientos por parte de alguno, sufrimientos… Ponte en su lugar (ello te ayudará a entenderlo y saber qué hacer) “Imagina que eres tú quien está en su cama afrontando la muerte. Y entonces pregúntate seriamente ¿Qué es lo que más necesitaría si me encontrara muriendo? ¿Qué me gustaría más? ¿Qué desearía realmente del amigo que ha venido a verme?” (Ibíb. p. 230) 
10. Decir la verdad sobre la condición de moribundo… Generalmente la persona lo sabe, lo intuye pero espera que otros le hablen de ello; se lo confirmen. “Creo que es esencial decirle la verdad; es lo mínimo que se merece. Si no le decimos la verdad, ¿cómo podrá prepararse para la muerte? ¿Cómo podrá llevar las relaciones de su vida a una conclusión verdadera? ¿Cómo podrá atender los numerosos asuntos prácticos que deben resolver? ¿Cómo podrá ayudar a los que quedan atrás y han de seguir viviendo después de su partida? 
11. Las personas – aunque moribundas, no son moribundas: son personas y quieren ser tratadas como tales.


2.2  El mundo Occidental ante lo trascendente de la vida


      El maestro budista Sogyal Rimpoché, reflexiona sobre lo que acontece en nuestro mundo occidental: “A pesar de sus éxitos tecnológicos, la sociedad moderna occidental carece de una verdadera comprensión de lo que es la muerte y de lo que ocurre durante y después de ella. Descubrí que hoy se enseña a la gente a negar la muerte y a creer que no significa otra cosa que aniquilación y pérdida. (…) otros contemplan la muerte con una jovialidad ingenua y despreocupada. (…) Todas las grandes tradiciones espirituales del mundo, incluyendo el cristianismo, siempre han dicho claramente que la muerte no es el final. Todas nos han transmitido la visión de alguna clase de vida venidera, que infunde un sentido sagrado a nuestra existencia presente. Pero, a pesar de estas enseñanzas, la sociedad contemporánea es en gran medida un desierto espiritual en el que la mayoría de la gente imagina que esta vida es lo único que existe. 

   
Sogyal Rimpoché: Morir en Paz 

      No se trata de creer –dice Sogyal Rimpoché- en una existencia después de la muerte “en cuanto proposición filosófica, sino si lo sienten profundamente en su corazón. El maestro sabe que quien cree en una vida después de ésta tiene una actitud distinta ante la vida, un claro sentido de la moralidad y de la responsabilidad personal.” “… existe el peligro de que la gente sin una firme creencia en una vida después de ésta acabe creando una sociedad centrada en los resultados a corto plazo, sin pararse a reflexionar en las consecuencias de sus actos. ¿Podría ser éste el motivo principal de que hayamos creado un mundo tan brutal como el que ahora ocupamos, un mundo en el que hay tan poca compasión? (…) Nuestra sociedad está obsesionada por la juventud, el sexo y el poder, y rehuimos todo aquello que nos evoca la vejez y la decrepitud” (Ibíd. Pág. 32)





2.3 La experiencia del Túnel 

      Desde mediados del S. XIX y durante 20 años, a raíz de una experiencia personal, el geólogo suizo Albert Heim recopiló y analizó informes de personas que habían sido declaradas clínicamente muertas. En 1892, concluye la similitud en todos esos relatos... Después de 80 años, en 1971, el catedrático de psiquiatría de la Universidad de Iowa, Dr. Rusell Noyes, revive lo investigado por Heim y analiza una serie de otros casos autobiográfico.  Por cuanto son personas que aún siendo declaradas clínicamente muertas, son "reanimadas", Sergio Peña y Lillo las llamará experiencias de cuasi muerte, concluyendo que los fenómenos relatados no sólo son reales sino que manifiestan coincidencias en lo que distingue como tres períodos básicos:
1º Resistencia: “se caracteriza por una inicial confusión y un esfuerzo por conservar la vida, pero que concluía con rapidez, en una ineserada aceptación de la muerte, dando paso a una especial tranquilidad” (Peña y Lillo, Sergio. “Las experiencias del Túnel y el Bardo”. Ed. Grijalbo, Stgo. de Chile, 2006. Pág. 26) 2º Análisis de la propia vida: “por lo general, consistía en una revisión rápida y panorámica de sus principales acontecimientos” (Ibíd.)
3º Experiencia “beatífica” y “mística”: “sumergidos en un estado de paz desconocida, relatan increíbles visiones religiosas y cósmicas”


   
  
     
         Destaca el Psiqu iatra Peña y Lillo las investigaciones del Dr. Raymond Moody, con estudios sobre la 


base de 150 sujetos seleccionados, dando lugar a dos libros: “Vida después de la Vida” (1972) y “Más sobre la vida después de la vida” (1977) con estudios y relatos de más de 150 casos: 

“Fueron precisamente estos sujetos los que le permitieron conocer detalles de gran importancia, como por ejemplo, el comprobar con posterioridad la exactitud de lo que dijeron haber “visto” u “oído” aquellos enfermos que estuvieron hospitalizados al referirse a los actos y comentarios de médicos y familiares, mientras se encontraban en aparente “coma clínico”. La mayoría relataba “estar flotando”, a una distancia indefinida, de su propio cuerpo físico. Sin duda, la verificación personal que efectuó, confirmando la veracidad de lo que había ocurrido y de lo que se conversó junto al enfermo, nos obliga a descartar que en estos casos se hubiera tratado de meras “ensoñaciones” o “fantasías oníricas”, ya que de ser así, no podrían haber percibido lo que acontecía en su entorno, debiendo suponerse la existencia de “percepciones extrasensoriales”” (Ibíd. Pág. 28)



Vida después de la vida. Relatos directos estudiados por Dr. Moody (1 y 2)

      Sergio Peña y Lillo, después de su estudios partir de lo investigado por Heim, Moody, Noyes , Rimpoché, Whitton y Fisher, Michael Sabom y otros, considerando sus propias experiencias con sus pacientes, insiste en “la extraña y común regularidad de una “secuencia” de acontecimientos que se desencadenan de acuerdo a un orden que sugiere la existencia de un “proceso preestablecido”:



  1. Desconcierto y agitación inicial, 
  2. Desdoblamiento corpóreo, 
  3. Visión desde cierta distancia (por lo general “flotando” encima de la escena) de su cuerpo que suponen muerto y de los esfuerzos médicos por resucitarlo,
  4. Aceptación de lo que ocurre en un estado de paz agradable,
  5. Aparición de “espíritus” que reconoce como amigos o familiares previamente muertos y de “seres de luz” que le inducen a una visión panorámica de su vida,
  6. Encuentro con un muro o barrea que le impide continuar,
  7. Conciencia-transmitida “telepáticamente” de que debe regresar a la vida,
  8. Resistencia por el deseo de continuar en el estado de felicidad sobrenatural en que se encuentra,
  9. Ingreso al cuerpo real,
  10. Carácter inefable de lo vivido que no logra comunicar y que lo decide a no intentarlo nuevamente,
  11. Repercusión profunda de la experiencia con un claro enriquecimiento personal tanto de lo valores como en la conducta posterior, en un sentido espiritual.” (Ibíd. Págs. 30-31). 


      Peña y Lillo destaca la existencia de grabados realizados 500 años antes que el Dr. Moody publicara su primer libro;"Vida después de la vida", los que asombrosamente, coinciden con su relato del ascenso del alma hacia la luz sobrenatural.  Es el caso de "La Ascensión al Empíreo" de El Bosco, pintura realizada hacia 1490; la que se encuentra en el Palacio Ducal de Venecia. (Imagen a la derecha), y que Peña y Lillo elige como portada de su libro "El Túnel y el Bardo".



2.4 La experiencia del Bardo 

      Mientras la experiencia del Túnel ocurre en la vida actual y puede ser estudiada con medios científicos tradicionales, en este caso, el único aval científico  es la narración de quienes bajo trance hipnótico profundo, acceden a lo que les habría ocurrido después de la muerte de una vida anterior y antes de volver a encarnarse. No se  trata de experiencias de cuasi muerte sino de muerte y "transmigración de almas".  El Dr. J Whitton ignoraba las tradiciones tibetanas, cuando descubrió la existencia e importancia del Bardo, a través de las regresiones hipnóticas y con fines terapéuticos  que realizaba a sus pacientes; por ya más de quince años. Fue un hecho casual: Buscando datos de interés para sanar a una de sus pacientes, como era habitual la hizo "regresar" a varias vidas anteriores.  La frase habitual era "retroceda a una existencia anterior".  Pues esta vez, por distracción le dijo: "Vuelva a su vida anterior". En un comienzo Whitton no entendía lo que ocurría; pues las descripciones de la paciente eran totalmente diferentes a las de la vida terrenal. El médico volvió una y otra vez sobre la grabación de la entrevista,  hasta entender que había llevado a su paciente a una "zona intermedia" entre encarnaciones.  Allí empezaron sus investigaciones sobre estas vidas intermedias, llevando ahora a los enfermos intencionadamente a ellas.

      El Bardo sería, entonces, "el "verdadero hogar" del hombre, donde el espíritu descansa y se recupera, al mismo tiempo que asimila la experiencia de su última "vida" en el contexto de las anteriores para así  elaborar el "proyecto kármico"que le parece más conveniente para continuar el desarrollo espiritual de su "alma", en su próxima existencia terrenal" (Sergio Peña y Lillo. Ob. cit. p.48)  La estadía en el Bardo es de paz, de autocrítica que analiza logros y límites no superados, virtudes y defectos, bien y mal causados.  La necesidad y decisión de volver a tener una vida terrenal sería consecuencia de un impulso innato al progreso espiritual "venciendo los defectos que aún no habían podido superar y que sólo pueden lograrse  en las "existencias terrenales", que serían los únicos períodos de posible corrección y aprendizaje" (Ibíd. p. 41)


25 Casos especiales a reflexionar

El aborto. Las experiencias del Túnel y del Bardo -dice Peña y Lillo- llevan a repensar los criterios de certeza, "particularmente en lo que se refiere a la decisión del momento real en que se inicia y termina la existencia " (Ibíd. p. 122)  Igualmente, nos lleva a la reflexión sobre el aborto, sobre el sentido del cuerpo como hogar terrenal del alma.  Los pacientes del Dr. Whitton relatan "haber estado "revoloteando" sobre la madre, tratando de dirigir su alimentación y su vida para la protección del feto en desarrollo en el cual han decidido vivir" (Ibíd 125). También se habla de encarnaciones de conjuntos de almas interconectadas; con misiones comunes... Por el fenómeno del olvido no se reconocen pero sí intuyen simpatías o antipatías sin explicación racional.
      Quienes mueren antes de nacer o en la  primera infancia, vuelven a los estados bárdicos para esperar otra condición más favorable para reencarnar.

El suicidio.  Tanto en el caso de la cuasi muerte y la experiencia del Túnel como de muerte y evocación del Bardo, las experiencias negativas se intensifican: autorreproches por el dolor que causan y no poder comunicarse con sus familiares o amigos para consolarlos. En  el caso del Túnel no ven la luz ni experimentan felicidad.  En el Bardo les angustia saber que deberán volver a enfrentar la situación que intentaron evadir.  No se trata de descalificaciones ajenas sino autorreproches.

  La tradición oriental piensa q ue el suicida deberá permanecer largo tiempo en ese estado de dolor y autorreproches, como castigo por haber actuado no contra una voluntad divina sino por "haber roto las reglas" de su propio proyecto kármico.  Ahora bien, dado el estilo de vida, en constante meditación, de los budistas tibetanos,son muy excepcionales los casos suicidio.En esos casos, dice el maestro tibetano Rimpoché que se requiere de maestros experimentados que guíen esas almas para liberarlas y sigan su curso kármico, esto es, renacer para reparar el error.  Es el sentido las oraciones y rituales de las religiones occidentales , que piden a Dios y/o seres celestiales que ayuden a que el deudo siga su camino.

Patologías.  Quienes han sido diagnosticados de coma grave e incluso muerte clínica -muerte cerebral y muerte encefálica (con compromiso del bulbo raquídeo y pérdida de la respiración espontánea), con electroencéfalogramas planos de 12 y 24 horas, al recuperarse están lúcidos y sin secuelas. El premio nobel de biología -Sir John Eccles- descubrió que sólo en el hemisferio dominante (el izquierdo en los diestros) estaría la conciencia y su documentada conclusión de que la mente autoconsciente no tiene localización en ninguna parte del cerebro, pudiendo estimarse como una supraindividualidad espiritual o un diferente "cuerpo etérico"capaz de separarse del organismo carnal"








1.3 El sentido de la vida

3.1       Sólo quien tiene un para qué vivir, puede enfrentar cualquier cómo que le presente la vida.

      Mientras los animales se encuentran en la vida, sin otro cometido que vivir, el ser humano toma conciencia de su ser, de su existencia, del mundo... Esta conciencia le lleva a una serie de interrogantes: ¿quién soy; cuál es el por qué y el sentido de esta u otra acción, cuál es el sentido de la vida misma?


 http://www.youtube.com/watch?v=iKxfhJy43n0#t=160 
 Siempre hay una razón para vivir ¿Cuál es la tuya?

      La vida nos va enfrentando a diversos retos u obstáculos cuyo origen a veces está en el exterior  -decisiones de otros, guerras, catástrofes, hambrunas, terrorismo, delincuencia– y otras, está en nosotros mismos –temores, debilidades, ignorancias, egoísmos, vicios, enfermedades.  Ya conocemos aquella frase de Ortega y Gasset:

                                          “Yo soy yo y mis circunstancias; si yo no las salvo, yo no me salvo”. 

       Y así es; es lo que nos diferencia de toda otra creatura: La planta marchita al lado de una botella llena de agua pues no puede ir por ella; el ave construye los mismos nidos a pesar de  lluvias y vientos… ¿No os parece que a veces el ser humano se comporta de modo semejante a los vegetales y animales,  haciéndose esclavo sin serlo?  Nuestro ser no fue creado para volar; pero inventamos el avión y surcamos alturas a velocidades superiores a toda ave; acortamos distancias y nos conectamos con continentes lejanos, venciendo tiempos y espacios; no emigramos sino construimos casas, vestuarios y acondicionamos el aire; sin un organismo apropiado para vivir en el mar, nos sumergimos en  él y ponemos a prueba submarinos y vehículos submarinos autónomos teledirigidos… También creamos danzas, música, canciones, instrumentos que superan los sonidos de la naturaleza…  Pero despreciamos las fortalezas del ser, cuyo poder requiere ser dirigido tras un noble sentido y sub-yugados por el placer y poder, despreciamos la vida y la creatividad se transforma en destrucción, degradación, aniquilamiento, deshumanización.

       Si no superamos las circunstancias, nosotros no nos superamos.  El Psiquiatra Víctor Frankl es prueba de que podemos superar cualquier cómo de la vida, si tenemos claro un para qué, un sentido de vida.  Los animales simplemente viven, disfrutan del vivir por vivir; atenta contra su bienestar el hambre, el frío, el no tener un espacio donde resguardarse de las inclemencias del tiempo y del ataque de los otros animales, el perder el liderazgo en la manada… Nosotros tomamos conciencia de nuestro ser, de la vida, del nacimiento y de la muerte, de nuestros afectos, creencias, ideas y diversos vínculos que vamos formando con los demás; tomamos conciencia de nuestra identidad que nos hace únicos, irrepetibles, irreemplazables, dignos… y, sin embargo, nos etiquetamos y clasificamos como cosas y, en medio de avanzadas tecnologías de la comunicación y placer,  nos sentimos solos, tristes, desorientados.


 http://www.youtube.com/watch?v=CGOa77E9ZtE#t=14 
Dr. Viktor Frankl:  ¿Qué diferencia a quiénes son capaces de enfrentar 

los más grandes retos de la vida; de quiénes no? 

       Víctor Frankl, sobreviviente de cuatro campos de concentración nazis, descubrirá en medio de los peores escenarios de la vida,
 lo que llamará logoterapia; una psiquiatría para todos, un método de análisis, sanación o potenciación de la existencia.  La responsabilidad, nos dirá, es siempre ante un deber y los deberes sólo pueden ser interpretados a partir del sentido de la vida.  Quien vive a nivel de profundidad de sentido, tiene capacidad de compromiso, fidelidad, responsabilidad. Esto explica la situación en que cae quien, contrariamente a su ser, en la huida o evasión neurótica, trata de vivir una existencia “presentista”, vivir sólo el día a día, sin consideraciones pasadas ni futuras; sin sentido y sin deberes, sin compromisos ni valores por los cuales velar. También cae en esta falta de sentido quien vive en la embriaguez no sólo efecto de drogas o alcohol, sino de los medios o de sus propias obras o trabajo, despojados de sentido y valor. Resaltan, entre estos últimos, quienes sufren la llamada “neurosis dominical”, cuando el trabajo o estudio pasa a ser una forma de huida de sí mismo y de los demás; cuando no se quiere por comodidad o por temor enfrentar el mundo, ni enfrentarse al verdadero ser que estamos construyendo.

      Por el contrario, quien logra descubrir un sentido de vida por el cual vivir, en los momentos más angustiosos, penosos o de dolor, sentirá la fortaleza de la esperanza, de ese sentido que trasciende la situación elevándola a un rango de realización, reto, crecimiento. Así, el caso de quien sufre una situación límite o conmocional como puede ser la muerte de un ser amado.
Entonces, el valor o sentido de la vida, lo podemos encontrar por distintas vías:

a) A través de nuestras actividades: A veces alguien piensa, siente, que su vida no tiene valor porque su actividad carece de valor… Pues bien, no se trata del puesto o labor que alguien ejecute sino del cómo y para qué. Es de más alta estima la vida de un barrendero, quien asume en conciencia su responsabilidad de limpiar la ciudad y atender a su familia, que la vida de un médico que no asume la responsabilidad de cuidar a sus enfermos y cumplir con su familia. Es conocida la historia de quien pregunta a dos trabajadores "¿Qué están haciendo? El primero, hostilmente le contesta: "¿Acaso no ve?, estoy picando piedras".  El segundo trabajador, feliz, le dice "Estoy construyendo la Catedral de Colonia"
b) El valor de las vivencias que nos ofrece la vida misma: Junto al valor que cobra la vida por nuestros actos, están los valores que Frankl llama “vivenciales”; valores que se “acogen” en el encuentro con el universo, con la naturaleza, con la vida misma…con la belleza de la naturaleza o de la obra de arte, con la presencia de la bondad de alguien, con Dios.
Para la reflexión: “En efecto, aunque se trate de un instante, por la grandeza de un instante se mide, a veces, la grandeza de toda una vida. (…) en la vida del hombre son los puntos culminantes los que deciden en cuanto a su sentido, y un solo instante, por fugaz que sea puede proyectar retrospectivamente un sentido sobre la vida entera” (Viktor Frankl, “Psicoanálisis y existencialismo”, FCE…)

 
http://www.youtube.com/watch?v=Yhuowm3cwi4#t=212 
  Los límites los decide cada cual: 
En los momentos más oscuros, en el dolor... en el amor, 
en el nacimiento y en la partida... 
siempre hay un sentido que supera el momento

c) El valor de nuestra actitud ante las limitaciones o lo irremisible de la vida: En este caso se encuentran lo que hemos llamado en este curso “las situaciones límite”, cuando nos enfrentamos a una situación que no nos deja otra opción que enfrentarla tal cual.

      Nos hallamos siempre “en situación de…”, de enriquecer el mundo y el sentido de nuestras vidas con nuestros acciones; enriquecernos a nosotros mismos con nuestras vivencias, con la superación de nuestras crisis.

      Lo importante es captar, acoger el momento, la oportunidad para dar a la vida y para recibir de ella; ambos son deberes en ellos encontramos como se va realizando nuestro sentido… Así, no cumple con su deber quien da la espalda a la belleza del camino costero o al sonido de las gaviotas o colores y aromas de las flores que nos acompañan en nuestra ruta.

      Igualmente, debemos distinguir en la vida dos dimensiones distintas que se coordinan: la gran misión de nuestras vidas, trascendente a toda situación, vinculada tal vez a la eternidad y el valor situacional o el sentido de cada situación u oportunidad que se ofrece como único momento para realizar a través de la vida cotidiana el valor que le trasciende. El gran y frecuente error, es dejar pasar esos momentos que, como todos los momentos, son únicos… ¿Cuántas situaciones de vida hemos desperdiciado?

     Es importante contemplar el sentido de la vida, desde una perspectiva que permita apreciar su desarrollo en el tiempo, pues la forma de enfrentarlo y enfrentarnos cambia a lo largo de la vida.  No aspira a conseguir lo mismo un niño, un adolescente, un adulto o un anciano.  No significa que cambie el sentido de vida, si era auténtico, sino que cambia la forma de llevarlo a cabo porque cambia el escenario, sus protagonistas y nosotros.

      La percepción correcta  del mundo y del futuro es esencial para la Salud Mental. Si uno tiene claro cuál es nuestro papel en el mundo, y del mundo para con nosotros, sabremos cómo desplazarnos en él; qué valorar y ante qué ser indiferentes o dar su justa importancia.  Es aquí donde Frankl detecta grandes carencias, sobreestimaciones y desvalorizaciones erradas, indicadores de graves desajustes emocionales.  La necesidad de sentido hoy en día no se satisface plenamente, pues son muchas las personas que sufren lo que Frankl llamó "vacío existencial", que consiste en vivir sin encontrar un sentido a la propia vida. Este "vacío existencial" es la principal característica de lo que Frankl denominó "neurosis noógena".


      El deseo de significado se está frustrando a nivel mundial, pues va en aumento el número de personas que experimentas un sentimiento de falta de sentido que puede adoptar diversas  formas de clínica neurótica con diferentes cuadros sintomáticos (alcoholismo, depresión, obsesión, etc.). Los síntomas, en estas neurosis, serían una manifestación de desviaciones en la voluntad de significado. Existen diferentes manifestaciones de la carencia de sentido o vacío existencial: el "espíritu de cruzada o aventurismo" (abrazar de forma compulsiva una causa o actividad, independiente de su valor o contenido, como respuesta a la falta de propósito, lo que puede llevar al fanatismo); nihilismo (desacreditación de las actividades que los demás lleven a cabo, desesperación); "forma vegetativa" (que consiste en un estado de aburrimiento, con indiferencia y apatía que puede llevar a una depresión), entre otras.

3.2 Perfectibles pero no imperfectos ni perfectos

                
                   "Set fire to the rain" Adele
                                                                                             
Nos encontramos existiendo y teniendo que decidir cómo hacerlo. 
Ajenos a sí mismo, deambulan por calles solitarias o llenas de gente;
da lo mismo, huyen de su propio ser…     

       ¿Cuánto nos hemos alejado de nosotros mismos, del verdadero ser que somos?  ¿O ni siquiera hay conciencia de esta lejanía?  Ya en 1982, Karlfried Graf Durckheim , en su libro “El hombre y su doble origen”, decía:  “Privado de su verdad interior, aquella según la cual debiera vivir, el hombre enferma, entristece o se pervierte”  ( Ed. Cuatro vientos, Chile,  pág. 13)  Advertía que la joven generación de entonces necesitaba que los educadores los orientaran no sobre el tener, saber o hacer; sino sobre el ser; pero “bajo la mirada interrogante de los jóvenes, no sólo se presentaban con las manos vacías, sino que ellos mismos eran cáscaras vacías.  No es que fueran malvados y sin méritos.  Se trataba de ciudadanos conscientes, respetuosos de las leyes y de los valores morales, pero, en esencia, no tenían  ni savia ni raíces.” (Ibíd. Pág. 16)   Volver al ser, ensimismarse, re-flexionar (en el sentido de volver sobre sí), dejar los audífonos para escucharse y conocernos… ¿Difícil? ¿No hay tiempo? ¿No es conveniente ni útil? ¿Es más entretenido el exterior, con sus juegos de luces y sombras, velocidad, furia, placer y bebidas energizantes?   

 Riesgos a superar:

 a) La dispersión de energías que nos agotará y dejará una sensación de inseguridad.  Se la supera con concentración y perseverancia en lo que se ha propuesto; con "ob-ligarse" (ligarse, a- comprometerse) a terminar lo que se ha comenzado. La fortaleza es lo que nos permitirá perverar a pesar de los obstáculos que siempre surgirán, de las dificultades de las tareas (nada importante es fácil), de tener que corregir una y otra vez (es propio de quien intenta nuevos caminos).  Es importante confiar en nosotros y quitar de nuestra mente la frase "voy a tratar" por "lo haré y lo mejor posible"

b) El error no debe ser considerado como tiempo perdido sino como aprendizaje; como experiencia que nos indica la necesidad de buscar otra alternativa.  Toda gran obra, implica antes muchos papeles que van a dar al tacho de la basura: son requisito de aprendizaje.  Por ello, existe lo que se llama "ensayo"

c) El perfeccionismo que puede llevar a una "parálisis por análisis".  El perfeccionista se exige lo imposible: la perfección.  Insistimos, la excelencia consiste en hacer lo mejor posible con los recursos -talentos- conocimientos y medios que se cuenta.  Por ello, más importante que el resultado o producto, es el camino y la actitud de dar lo mejor de sí, en cada momento de nuestras vidas, que son un camino de superación

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1.4 La vida y el reto de ser auténticos

Ser auténticos exige de cordialidad y sensibilidad       

     Cuando hablamos de cordialidad, generalmente nos imaginamos una persona amable, cortés, preocupada por atender  a  quienes le rodean.  Y ello es cierto, pero con la palabra cordialidad hacemos referencia a algo mucho más profundo. “Cordialidad”, palabra que deriva del latín “cordis”, corazón; alude a quien pone el corazón en lo que hace; más bien dicho actúa desde el corazón, desde el alma.   La persona cordial mira el mundo con amor: a todos y todo; por lo mismo, crea vínculos, se compromete, se dedica, se encariña, se apega, se hace responsable.  Contrario a la persona cordial, es el indiferente; aquel que pasa de largo, que no se hace problema por nadie, no se encariña ni compromete. El indiferente no crea vínculos, por lo tanto, no sufre ni se alegra con el acontecer de los demás; no echa de menos, no valora, no se compromete, no asume.  El indiferente mira pero no ve, pues es insensible.
  • La persona sensible es cordial; por oposición al insensible que es indiferente.  ¿Indiferentes o cordiales? ¿Qué tipo de persona somos? ¿Qué caracteriza al hombre actual: su cordialidad - sensibilidad, o su indiferencia - insensibilidad? ¿De qué forma repercute este actuar, en la vida propia y en la de los demás?.
  • La persona sensible, cordial, sabe de alegrías y tristezas, de echar de menos, de nostalgias, de aproblemarse, de pertenencias: Se siente vinculado a quienes le rodean, los objetos le pasan a ser familiares, los paisajes los siente suyos porque se siente perteneciendo a ellos.  El ser sensible es un ser vinculado, esto es, re-ligado, re-ligioso.  Religado, religioso, del latín re-ligiere, que significa estar doblemente ligado, recíprocamente ligado: Cuando detienes tu caminar para mirar a tus amigos, tus animales, tu barrio, tu escuela, tu país, tu…  los acoges en tu alma y das gracias por la existencia de ellos, porque sientes que dan sentido a tu propia existencia…. Entonces, sientes que nada es casual, que la persona cayó allí – precisamente, frente a ti, para que la ayudaras a levantarse y, de esa forma, la ayuda que tú diste se volvió recíproca porque tu alma se enriqueció con la vivencia y fuerzas del amor. Así es, el amor nos re-liga: al dar, nos enriquecemos.

 4.2 Ser auténticos exige superar la hipocresía y la inautenticidad

  • El hipócrita: El hipócrita es una persona no sincera; es insincero, es quien, conscientemente, disimula, encubre, sus verdaderos afectos, pensamientos, quereres, envidias; para lo cual, intencionalmente, elabora una fachada exterior que ocultará su verdadera intimidad.  El hipócrita o insincero, es alguien que aparenta amar, aparenta estar arrepentido, aparenta lealtad, cuando sus sentimientos son los opuestos: no ama, no se arrepiente, es desleal.  El hipócrita sabe muy bien lo que anhela, quiere, piensa, pero miente a los demás, aparentando lo que no es: finge, actúa.
  • El inauténtico: La inautenticidad  es una actitud que afecta en una capa del ser más profunda que la que afecta al hipócrita su hipocresía: El hipócrita no ama pero hace que sus ojos se llenen de lágrimas ante quien finge amor para engañar y hacer creer que ama: su amor es falso y él lo sabe. En la inautenticidad, la persona sinceramente se esfuerza por amar a quien siente es un deber amar, se esfuerza por sentir amor…. Como sabe lo que es amar: se obliga a pensar en la persona, ser cortés, preocuparse de satisfacer sus deseos pero… no hay caso: su amor es inauténtico.   No lograr que el amor hacia esa persona, que encuentra un deber surja, lo haga desde su ser esencial, desde su intimidad.
  • Nuestra intimidad, nuestro ser esencial se expresa en relación con lo y los demás: la naturaleza, las cosas, las otras personas, Dios…  Tenemos una vivencia de nosotros mismos, de lo y los demás y ante ellos, es decir nuestra intimidad, no sólo es, por así decirlo, un yo pleno de ideas, sentimientos, emociones, anhelos, temores sino que se expresa… Esa expresión de la intimidad se realiza a través de ciertas mímicas, gestos, tonalidades, ritmo, acercamientos, distanciamientos que son visibles, se pueden ver.  Así, a través de la expresión se revela, en parte, la intimidad.  Estando claro esto, volvamos al tema de la inautenticidad.
  • En el caso del amor auténtico, vamos a poner nombre a nuestro personaje, Luis desea amar a María; pero, a pesar de ello, no logra –en lo más profundo de su ser (en su intimidad)- sentir ese amor.  Intenta ayudarse procurando lo que se supone es amar: pensamientos alegres al ver a quien tendría que amar, deseos de besarla, sentir que hay una comunicación fluida y sobre proyectos comunes, sentir interés por los proyectos de María, desear estar con ella y echarla de menos;  al mismo tiempo, rápidamente desechar de su conciencia el aburrimiento que insiste en venir y el desagrado de su olor… Pero todo eto es externo a su ser esencial, a su auténtica intimidad.   Todo lo que hace juan es un intento de amar a quien realmente no ama pero que siente es un deber amar.  El alma de Luis, respecto María, no es generadora de amor; es impotente (no tiene la fuerza) frente a sus esfuerzos por amarla.
  • En el caso del amor auténtico, el alma es centro del amor y generadora de su expresión: es la intimidad misma trascendiendo; es el ser esencial amando y besando…  De ahí la expresión de sentimientos profundos.   Esta profundidad es la que falta en el sentimiento del amor inauténtico; el ser esencial del cual emanaría.  El comportamiento inauténtico pasa a ser vacío, puro formulismo, a pesar de la muchas veces buena intención de la persona.  En el caso del hipócrita, también se da una actuación vacía, falsa, puro formulismo pero, a diferencia del inauténtico, el hipócrita no intenta que el sentimiento, interés o estado de ánimo emerja real sino que  pretende fingir para engañar: no tiene el más mínimo interés de amar sino sólo fingir.
La inautenticidad se puede dar en distintos aspectos: sentimientos, como ya vimos; pero también a nivel de voluntad, de ideas y de convicciones.
  • Hablamos de inautenticidad de la voluntad  para referirnos a quien hace todo lo posible por convencerse que se ha decidido por una meta, vocación, proyecto de vida, con toda su alma, lo que implica la realización de su ser y, en verdad, no es así, aunque lo quisiera.   En nuestro ejemplo, Luis anuncia la voluntad de proyectar una familia y vida completa junto a María… Pero, en verdad, lo que hace Luis es auto engañarse, pues su voluntad no tiene la fuerza del ser sino lo que le dice la razón que debe ser.  Es lo que pasa muchas veces, cuando la persona decide estudiar algo para lo cual no tiene auténtica vocación. Entonces, para aminorar la frustración, intenta sentir que es lo suyo, que tiene real interés, que se siente realizado, que su decisión responde a una auténtica voluntad que realmente no existe.  Al no ser  auténtica esta voluntad, la persona debe luchar constantemente por quitar de la conciencia su auténtica voluntad y el desencanto.  Contrariamente, cuando la voluntad es auténtica y surge un obstáculo, la voluntad se fortalece: amas a alguien; deciden formar una familia; surge un obstáculo: una enfermedad, una catástrofe que echa por tierra la casa construida; la fuerza de la voluntad se engrandece ante los obstáculos.  Ejemplo de ello, pudimos ver en el caso de la estudiante de medicina que sufrió un accidente que le amputó sus cuatro extremidades.  Su voluntad por ser médico, le hizo aprender el manejo de sus prótesis de manos y piernas, con tal rapidez y en contra de todo pronóstico médico.
  • La autenticidad y la inautenticidad en el ámbito de las ideas, puede darse en distintos momentos: a) Cuando el conocimiento o ideas no tienen su origen en un problema auténticamente vivido como tal.  Todo conocimiento, toda afirmación o juicio, surge como respuesta a un problema.  La inautenticidad se puede ya dar en este paso: La persona no siente relevante la problemática que estudia o nunca se ha hecho problema; por lo cual se limita a memorizar ideas que, para otros pueden haber significado una vida de dedicación, angustia, vocación investigativa.  Este es uno de los mayores problemas pedagógicos: el alumnos se encuentra estudiando pensamientos que le parecen irrelevantes porque no aparecen como respuestas a interrogantes que él se haya hecho.  b) La idea misma no es auténtica, aunque la lógica y los hechos le demuestren que es correcta, verdadera.  Es la diferencia entre persona instruida, erudita que ha memorizado una serie de datos, fórmulas, pero que no las asume como principios de vida, como convicciones   En este ámbito, tenemos que una persona puede pensar y decir de una forma; pero actuar de otra, debido a la inautenticidad de su pensamiento que no enraíza en su ser.  El pensamiento auténtico expresa el ser personal.  Esto es válido para todo pensamiento; pero, por sobre todo, para aquellos que dicen relación con los valores.  Gran es la diferencia entre quien es un mero repetidor de frases memorizadas sobre la justicia y quien las expresa con fuerza viva, desde lo más íntimo de su ser; porque es justo, porque vive de acuerdo con ideas que asume como verdades.  En el caso de la mentira o hipocresía; la idea expresada como propia no lo es, porque es otra que se oculta.  En el caso de la inautenticidad, falta convicción sobre lo dicho.  Esta inautenticidad, sumada a la hipocresía del pensamiento, da lugar a la demagogia; donde abundan las palabras pero el ser esencial no es fuente de las mismas; con las consiguientes inconsecuencias en el actuar, la falta de compromiso y de responsabilidad.

            No debemos confundir el caso de la inautenticidad con la incapacidad para expresar la intimidad; pues se trata de personas que tienen problemas con la comunicación de sus auténticas vivencias

Raíces de la inautenticidad

1) Deseo de adaptarse a lo que se espera de nosotros, a la tendencia social.  Nos llevan a un museo y, sin más, nos colocan ante una obra de arte famosa: como se espera que emitamos expresiones de admiración, lo hacemos; a pesar de no averiguar qué es lo admirable.  Igual, en otros ámbitos, donde la necesidad de ser incluido, incentiva el populismo inauténtico.   Es fácil ver cómo los adultos incentivan a los niños a una evidente aceptación de modales que pasan a ser repetidos en forma inauténtica, por cuanto no se enseña a entender, antes, la gratitud sino que se exige decir gracias.

2) Tendencia a la notoriedad. Mientras el ser auténtico ofrece una personalidad íntegra, consecuente, que emerge desde su ser esencial; muchos, inauténticamente, elaboran una personalidad  - máscara que es sólo exterioridad que satisface lo snob, atractivo,  destacador.

3) Idea fija de rendimiento. La necesidad de éxito entendido como eficacia, posición social, económica, reconocimiento o, inclusive, responder sólo a las necesidades de los demás, a costa de olvidarse de sí mismos.  Es la transformación del hombre como una especie de bestias de carga sujetas al arnés de sus obligaciones frente al mundo.  “El verdadero ser estaría reducido a una vida lánguida, insinuándose apenas como un fantasma.  A pesar de los adelantos materiales, de lo que sabe y de lo que puede, el hombre que corresponde a esta imagen permanece en la infancia.  Exteriormente adulto, pero interiormente inmaduro, lleno de ilusiones, carente de dominio sobre sí mismo, mal defendido contra las fuerzas del destino, termina por fracasar en la vida porque ha fallado frente a sí mismo.” (Ob. Cit de  K.G. Durckheim, pág. 36)

            La persona debe ser eficiente, debe responder al mundo, a sus obligaciones pero desde su ser. “No es el principio de eficiencia el que corrompe al hombre sino el hombre quien corrompe al principio”.  La eficiencia es auténtica cuando el actuar, la obra o servicio es, al mismo tiempo, resplandor del propio ser: vocación de ser.

4) Personalidades histéricas que quieren aparentar ser quienes no son; pues necesitan  suscitar admiración a toda costa.  Estas personalidades sólo son máscara, exterioridad. No tienen pensamientos, metas ni valores propios de su ser que yace sepultado por la constante representación de quien no se es.  Ricos en apariencias; son nada en esencia.  Inquietud, hastío, inestabilidad, búsqueda de sensaciones, inconstancia; caracterizan estas existencias vacías de intimidad; donde lo único real es la falsedad o vacío.

           En todos estos casos de inautenticidad, hay un ser ahogado, olvidado, oculto tras lo que no es.   Sentimientos de angustia, culpabilidad, soledad, sensación de no poder retomar el verdadero camino; surgen auténticamente desde el ser de estas personas que muchas veces son envidiadas por su aparente éxito; pues presentan fachadas perfectas, admirables, aplaudidas.  Educar la sensibilidad implica ayudar al encuentro del hombre consigo mismo; sin ese encuentro, no hay educación auténtica posible.

   4.3 Necesidad de existir desde nuestro ser y de amar

Necesitamos re-flexionar, volver sobre nosotros para:
  1. Descubrir que somos personas: vinimos a la vida como personas y ello implica el reto de existir como tales. Como seres que poseen una dignidad que implica derechos pero también los mismos deberes.  No somos cosas que se pueden adquirir, reciclar, canjear; no somos vegetales que tienen que esperar el agua para vivir; pues podemos ir por ella; no somos animales que están determinados por su ser biológico y el ambiente; pues podemos modificar ese ambiente y crear artificios que sobrepasen todo límite biológico y ambiental: microscopios, telescopios, celulares, computadores, naves que surcan mares y espacios, armamento… 
  2. Descubrir que  siendo personas, como también lo son otros, somos personas únicas: cada uno es uno; somos una personalidad, un personaje; pues no ha habido, no hay ni habrá otro como cada uno lo es.  Somos, por lo mismo, irreemplazables: en  nuestro ser, sentir, hacer; además, somos íntimos: Sólo cada uno puede sentir sus sentimientos, doler su dolor, pensar sus pensamientos, decidir sus decisiones. Esto ratifica nuestra dignidad como personas “una”.
  3.  Descubrir que la capacidad de ser conscientes de nuestro ser, nos hace responsables de la existencia que vamos realizando y que, según nuestras decisiones, esa existencia puede ser más o menos impersonal; más o menos alejada de nuestro ser esencial (Llamamos ser esencial al verdadero ser que somos). Necesitamos existir en forma auténtica, ser leales con nosotros, descubrirnos y amarnos, sólo así estaremos en condiciones de descubrir y amar a otros seres que requerirán de  nuestra ayuda para encontrar el camino hacia sí mismos y, desde él, existir, amarse y amar.